Es innegable, la educación no es sólo una condición de vida, un derecho natural, es un tema que apasiona y que une en el diálogo y el debate de nuestras ideas.
Acabo de leer en Atina varios artículos sobre Educación, si bien debiesen ser distintos entre si, hay ciertos elementos comunes que se repiten una y otra vez, lo cual me demuestra que hay cuestiones esenciales que deben ser analizadas en nuestro sistema educativo, que pareciesen ser:
· Legislación educacional
· El tema del lucro y equidad
· Innovación y tradición
· Calidad y evaluación
Sin embargo hay un aspecto que creo que se ha dejado de lado hasta ahora y es el factor de la autorrealización profesional de nuestros docentes como un factor determinante en la calidad de su enseñanza, para ello deberemos ver cuál es el núcleo de emociones que son motor de la labor educativa de nuestros profesores.
Antes de darle de lleno al tema un par de acápites sobre los cuatro puntos antes listados:
Primero; podemos quedarnos en lo que si está contemplando la nueva ley y alegrarnos.
Podemos ver lo que en ella no se menciona y entristecernos.
Podemos dialogar de qué elementos están en el espíritu de la misma y que hacen que la cosa ande, más que aún deben implementarse en acciones concretas. Tengo un par de ideas se las diré más adelante porque son parte de mi planteamiento sobre la emocionalidad del profesor.
Segundo; Educación derecho de todos, si, educación gratuita de libre acceso y de calidad competitiva y diferenciadora para el medio también. Fin del lucro, NO.
Necesitamos actores que sean capaces de abrir la gamma de oferta educativa y que estén dispuestos a entregar una calidad de primer nivel, motivados por una ganancia económica tal vez que los haga ofrecer una alta calidad de servicio.
Lo que debe exigírseles a estos actores es que ofrezcan carreras con reales oportunidades de empleabilidad.
No puedo menos que mencionar que veo un marcado interés de hacer una escuela conectada con la empresa que veo en la Universidad San Sebastián. Dentro de eso la labor de gestión que está realizando Rodrigo Walker para formar la nueva escuela de Diseño me parece por decir lo menos alentadora, sin embargo si no creyese que además dicha casa de estudio debe ser un negocio per sé rentable le diría a Rodrigo no te metas en tonteras.
Tercero; Innovación y tradición, estoy de acuerdo que el actual sistema debe mejorarse, para lograr esto no solo debe renovarse si no rehacerse, sin embargo veo una pugna muy fuerte con el pasado, con un deseo de quemar las naves y no mirar atrás.
Yo les hago una invitación a reconciliarnos con el pasado y verlo con cariño. ¿Cuántos no formamos nuestra pasión por la educación gracias a la figura de el maestro o la profesora significativos? Ellos nos otorgaron lo mejor que pudieron, quizás eso hoy ya no es suficiente, pero estoy seguro que en el momento era lo mejor que se podía, creemos algo nuevo al futuro que respete nuestro pasado.
Y cuarto; sobre evaluar y la calidad de nuestra educación, sólo quiero señalar, perdámosle el miedo a estar haciendo las cosas mal, la idea de las evaluaciones es justamente eso, ver que funciona que no, para hacer que las cosas malas sean más o menos, las más o menos buenas y las buenas mejores. Eso es un proceso, el que no puede ser lento o indeciso, pero que puede partir de la derrota hacia el triunfo.
Habiendo cerrado ese tema paso a explicarles el centro de mi planteamiento de hoy.
¿A qué me refiero cuando hablo de autorrealización profesional?
Muy simple yo creo que cuando uno se siente capaz realiza una mejor labor, que cuando siente que lo que es importante puede ser resuelto por nuestras competencia, nuestra labor brilla, que cuando hay otros profesionales como yo que también disfrutan como yo del desempeño de nuestra profesión y me hacen esforzarme más para estar a su nivel... bueno ahí siento que tiene sentido dedicar mi vida a algo, a tener una verdadera vocación.
Por ejemplo, hemos mencionado la calidad de nuestra educación centrado nuestra preocupación en la formación de nuestros estudiantes, en esa reflexión nos hemos fijado en el desarrollo y las emociones de nuestros docentes.
¿Nos hemos preocupado realmente por ellos?
Pero claro si hemos dicho hasta el cansancio que se les paga mal y…
ERROR, no se trata de dinero. (Bueno no sólo de dinero).
Se trata de oportunidades y de reconocimiento.
Oportunidades de crecer, de estudiar, de tener actividades, de ser escuchados de CREAR nuevas alternativas, de DESCUBRIR otros caminos.
Pero el ser profesor se trata muchas veces de ser puchingball de los padres, de los estudiantes, del medio.
¿Un ejemplo? OK…. ¿Alguna vez no han escuchado a un profesor decir…?
- Hay que volver al sistema normalista, porque cuando los normalistas…-
¿Familiar? ¿Por qué creen que es esto? ¿Era el sistema normalista tan superior al actual?
Yo creo que en un aspecto si lo era, en él los docentes se sentían agentes diferenciadores del proceso de crecimiento, no solo del niño sino también de nuestra nación toda.
¿Cuándo fue la última vez que como sociedad le dijimos a nuestros docentes GRACIAS?
Pero esto no es suficiente, no se trata de complacencias, no se trata de crearles desafíos y oportunidades de superación, de que nos sirve evaluarlos (mal si es necesario) si no existen instancias reales de entrenamiento y perfeccionamiento (la palabra capacitación me da resquemores). Si no existen posibilidades que un profesor brillante pueda convertir su quehacer en una metodología de aprendizaje que nos beneficie a todo, si no puede compartir con todos nosotros sus años de observación pedagógica…
Y, está bien respecto a la plata, como ese profesor va a poder rendir impecablemente si debe trabajar doble jornada para mantenerse, si el puro pago de su movilización es un gasto considerable, si gastar en material docente alternativo para sus clases una inversión superior a su capacidad de ahorro o endeudamiento.
Yo creo que nos falta empezar a ver cómo arreglar esta pata también.
¿Cómo concretamente? Pues un par de ideas.
· Movilización subvencionada; ¡Hey! si los estudiantes tienen pase, ¿por qué los profes no? quizás no podamos subirles los sueldos pero si reducirles los gastos (creo que esto también sería útil para los trabajadores de la salud pero eso es otro tema).
· Concursos de innovación educativa, sobre metodología, aplicación en aula y de material educativo con compromiso de aplicación real en instituciones educativas.
· Planes de Becas para perfeccionamiento con compromiso laboral (funciona en las universidades por qué no en nuestras escuelas).
· (Esta idea es tuya)

Comparto muchas de tus ideas. Yo creo que EL PERFECCIONAMIENTO DOCENTE Y EL RECONOCIMIENTO debe ser una constante. Uno debería sentirse orgulloso de ser profesor. Los mejores debería estar en educación. Pero se propende al estancamiento, en muchos colegas no hay una iniciativa personal. Muchos de ellos siguen utilizando el libro Santillana de hace 10 años atrás como si la educación fuera instrucción, una cosa muerta.
También están los profesores amantes de su profesión, los buenos profesionales, aquellos que dejan mella en el alumnado, aquellos que son felices despertando las almas de los chicos.
Falta iniciativa, visión e inteligencia por lo visto.
Te felicito por poner este tema en la palestra.
Netoli, si pudiésemos generar más puntos de encuentro de la labor pedagógica me siento convencido de que los vicios de la falta de perfeccionamiento desaparecerían, mal que mal no existe mayor motivador a desarrollar las cosas que ver que otros como yo están logrando alcanzar sus metas.
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OK. Podría rendirme ahora, pero...
¿Qué haría mañana?
No voy a detenerme a comentar tus opiniones, aunque hay varios puntos de convergencia con las mías, porque creo que lo más destacable de tu trabajo es el amor que muestras por nuestra profesión. Hoy más que nunca necesitamos docentes que se jueguen el alma en la sala de clases, que estén dispuestos a sorprender sus alumnos con metodologías interesantes y motivadoras, que emprendan la tarea de cambiar la educación desde su base, haciéndola más significativa y de calidad.
Tengo plena confianza en los jóvenes como tú y en los espacios insospechados que van a abrir.
Un abrazo sincero,
prof. Benedicto González Vargas